Lugar: Fátima, Guatemala

Grabado y transcrito por Lena Dorfschmidt

 

Soy una comadrona. Vengo desde la Finca San José Altamira. Yo no era comadrona. Ese día llego el señor de esa esposa. Entonces me dice: “Mira hacéme de ir a ver mi esposo. Mira, dice, que ella ya empezó a estar mal. Yo le dije yo no puedo, dije, porque yo no soy comadrona. Anda ver, me dice. Y fui a verle sin saber nada sin tener conocimiento. Llegué, y luego llegó la hora de la señora que ya iba a dar luz. Y yo sin saber nada. Sin saber qué hacer. Sin materiales. Yo le dije a ella. “Mira”, le dije, “te voy a ver, pero no sé nada”. Y le vi. Cuando vi el cuerpo que ya estaba todo corneaba. “Mira”, dije, “tu bebe ya va a nacer. Ya se ve el cuerpo. Entonces, ahora empuja”. Pero dije yo con qué voy a cortar, amarrar. Y la señora empujó, Nació el bebe. Le dije al señor. “Mira, tienes hilo aquí?” “Si”, me dice. “Alcánzame hilo”, le dije, “que no tengo nada con qué amarrar”. Amarré el cordón de aquí. Cómo voy a hacer sin pinza sin nada? Levanté el bebe. Hice un poquito de masaje en el estómago. Como si yo ya sabía, como si yo ya había aprendido. Salió la placenta. Ya estuvo. Preparé al bebe. Le acosté. Le preparé a la señora. Fue todo. Ya es todo le dije al señor. “Ya es todo? Gracias a Dios”, me dice.

Yo decía, en este momento yo no sabía nada. (…)

Todo salió bien. Así fue. Gracias a dios yo seguí trabajando. Trabajé casi cuatro años sin capacitación. No había problema ni peligro. Dije yo, puede ser que no hay.

Entonces me invitaron que yo fuera a una capacitación. No quería ir, dije que no voy. “Tenés que irte”, me dijeron, “porque necesitas tu carné”. Pues fui. Por parte del centro de salud me mandaron a capacitación en Xela. Cuatro años.

Viajaba todos los días. Lo que hice es que fui y después de tres años de capacitación pasé al hospital. Con un poco de miedo. Como uno no sabe. Bien yo había trabajado. Pero sola. En cambio en el hospital tienen que estar los doctores. Bueno, dije, voy a poder. Y todo me salió bien.

Pero gasté mucho dinero. Para viajar.

Quién me iba dar dinero? Tenía unas láminas ahí. Estas vendí. Eran mías. Mi esposo me dijo: “Mira, vende las láminas”. Si, le dije, que ya no se cómo, ya no tengo dinero. Pero bueno, saqué los tres meses en el hospital y ahorita, gracias a Dios, estoy trabajando. Estoy trabajando todavía. Hace dos días termine un baño con una señora. Y gracias a Dios todos lo bebés están vivos. Estoy trabajando en ocho comunidades ahora.

En Nuevo San José soy la única Comadrona. En Santo Domingo hay una y en Mujuliar.

 

Cuando empezó había dado luz usted?

Ya con el último hijo es que yo empecé a trabajar. De 36 años tenía yo.

 

A cuantos partos ha atendido?

Yo no llevo el total porque son muchos. Son muchos. Ay muchos. Son como 400 o 500 bebes. Muchos. Ahorita tengo tres señoras que van a dar luz en estos días. Ya va a ser que ya van a dar luz. Llegan las personas en mi casa y ya me voy.

 

Y no le dio miedo la primera vez que atendió el parto?

La primera vez? No me dio miedo… como dice mi hija, Vilma: “Mamá, puede ser que es su trabajo, es su trabajo, es el don que Dios le ha dado.” No me dio miedo. Y no tenía yo equipos para poder trabajar. Y cómo. Y gracias a Dios todo me salió bien.

Creo en esto, un don que Dios nos da. Porque nadie le enseña a uno. Tiene que nacer de uno mismo. (…) Para saber como atender un parto. Somos un grupo de 36 comadronas de bocacosta. Habían unas posiblemente que nada mas querían aprender. Pero cuando llego el último curso, fue duro, es rara la persona que aguantó. Dos no aguantaron. La ultima practica que nos iban a hacer – ellas se retiraron. Cuando vieron que no estaba bien… ellos se retiraron. Después de tres años. Lucharon los tres años y tres meses al hospital y la última práctica que se iba a hacer – ya no hicieron.

Porque no era su don. No es que Dios les ha dado esa profesión porque cada persona tiene su profesión, tiene su trabajo que Dios nos ha dado.

Yo, a mí, todo me salió bien. Yo no sabía si había peligros, si había problemas. Sin conocimiento. Ya en las capacitaciones, gracias a Dios, ahí es que me enseñaron cuáles son los peligros, qué vamos a hacer. Hacer un plan de emergencia. Es que el plan de emergencia es hablar con la persona para que ellos están preparados antes de llegar el parto, que tengan su dinero. Porque principalmente es el dinero. Ya con el dinero una va buscar el carro. Es eso lo que se habla y yo no sabía de esto (…) Si una persona no se puede – rápido para el hospital. Porque es un peligro. Es la vida de la mujer y la vida del bebé.

Gracias a Dios durante los cuatro años que trabajé (en la finca), ninguno lo saqué al hospital. Todos fueron partos normales. Pero en cambio ahora si hay mas complicación ahora. Ese trabajo es un poquito peligroso. Es un peligro porque la vida de la persona es nuestra responsabilidad. Gracias a Dios de que todo me ha salido bien.

Ahora también las personas ya lo hacen diferentemente ahora. Solo tienen su control, su control prenatal conmigo. Ya después – solo para el hospital. Porqué? Porque el mismo miedo que ya tienen ellos que hay un peligro. Hay partos que sin dolor. Si, sin dolor. Ellos se van para el hospital y cuando uno escucha, ya han dado luz. Ese es un problema que hay pues. Hay bebés que sin dolor. (…)

Ahora tengo como tres, si tres, que se fueron al hospital. Solo sacaron su ultrasonido, pero ya le dijeron que no se vayan para su casa que de una ve se van a quedar. Entonces siempre hay complicaciones. Hay partos sin dolor y es peligro, porque yo no puedo llegar a saber si es la hora. En cambio con dolor si, porque uno tiene que tomar los tiempos. Las dilataciones. Cada cuántos minutos? (…) Pero también si, hay dolor, hay dolor, pero no encaja el bebe, de todos modos para el hospital. Es un poco difícil. Tiene que estar viéndolos. Cuánto tiempo, cada cuántos minutos? Cuántos centímetros falta que nace? Tiene uno medir, si da los 10 centímetros, está bien. Esto es lo que uno tiene que ver. Es un compromiso.

Ese es lo que aprendí ese es lo que me enseñaron a mi. También sobre la rotura de la frente antes del tiempo. También es peligro. Y placenta previa – también es peligro. Redención de placenta – es peligro. Cordón reedificado, antes – es peligro. Sangrado antes del tiempo – también es peligro. Cuando el bebé esta atravesado, no se le puede atender en la casa. Inmediatamente al hospital. Ahora cuando el bebé esta parada, si, se puede atender en la casa. Porque cuando ya van saliendo los pies, uno no lo va a tocar. No! Esperar solo hacer masaje del estómago, para que camina el bebé, para que salga. Pero no tocar los pies, porque si uno toca los pies, grita el bebé adentro. Posiblemente se cruza y ya no se puede. Entonces también es peligro. Es una responsabilidad.

 

Y siente usted que la capacitación le sirvió mucho, entonces?

Ay si. Aunque he trabajado los cuatro años antes. Porque durante estos cuatro años no vi nada. Pero ya después fui viendo. Entonces para mí ya después dije que si es cierto, era muy interesante. Y el martes me toca otra capacitación. Uno dos veces al mes tengo que estar. (…)

 

Principalmente es el dinero. Porque una persona, si no tiene dinero, cómo vamos a viajar? Porque yo, de mi bolsa, no puedo sacar. Porque es difícil.

El hospital queda como una hora de aquí. Al hospital.

Pero como yo lo tengo que medir. Cuántos centímetros faltan a la persona? Si media vez no baja el bebé – a salir pues. Pero ahora, si el bebé ya encajó, el bebé ya esta para nacer y yo trato, el bebe ya viene aquí, ya no se sale. Ya lo tiene que hacer en la casa. Pero si la familia, dice que vamos ahora, vamos. Pero yo atiendo en el carro. Entonces por eso me voy. Así me ha tocado.

Ahora si hay muchos carros aquí. Pero antes no. Tenías que ir a buscar a la estación Castilla. Y a veces que solo uno o dos carros nada más. En cambio ahora no, gracias a Dios. Abelino ya tiene otro carro. Por esto es muy interesante que ya hay carros en la comunidad. Porque uno no va por otro lado, no tiene que correr. Yo solo llamo de emergencia.

Gracias a Dios todo me ha salido bien. Yo no voy a salir nada más, pero yo tengo que salir en el nombre de Dios primero. Porque el es el primero. El es que guía nuestra vida. Porque yo no voy a salir y voy. Primero es dios. Aunque sea la hora de noche. Mi ha tacado las 11, las 12, las 4 de la mañana. (…)

Lo que necesita una persona… En el caso de mí, yo ya hablé con varias personas en la comunidad. Que ellas me acompañan, yo les voy a enseñar, porque la verdad uno solo es difícil. Entonces cuando hay dos, yo tengo que viajar a cada rato para ver por dónde vamos. Hay veces hay dos partos al mismo tiempo. Por esto mismo yo digo que otra persona que apriende pues. Pero lamentablemente la persona no quiere. Porqué? Por la misma responsabilidad. Porque si ellos no quieren. Todas maneras ver que se hace. Pero la persona lo que necesita, cuando entra una persona nueva, primero es capacitación. No atender los partos, no. Se va a capacitar, cuando ya cumple los dos, tres años (…), ya vienen sus equipos. En cambio antes no. Yo misma tenia que comprar mis toallas, mis sabanas, y mas, lo que se utiliza mas, son los guantes. A veces no sabe uno como son las personas. Es necesario.

Lo que yo le recomiendo más a ellos, de no tener miedo. Hay que tener valor. Eso es el único. Y ver, cómo va el parto. Cuántas dilataciones tiene. Y ver que horas van a ser. Si yo voy a medir de aquí, ve. (Ella enseña un dedo) Pongamos que ahora son las ocho de la mañana. Ocho, nueve, diez, once, doce. (Cuenta tocando partes de su dedo que no puedo ver bien) Probablemente que el parto va a ser hasta las dos de la tarde. Y así me ha salido. (…)

Son primeritas son 12 horas nada mas. Pero no tiene que pasar las 12 horas. Ver que los dolores están muy fuertes, ya a sacar al hospital. Ese es lo que se hace.

Ahora es más diferente, más complicado. Como yo dije que durante los cuatro años que trabajé, y bendito sea Dios, que todos partos normales. Uno o dos nada mas saqué al hospital. Pero esto eran casualidades, porque ellos no lo querían tener aquí. En cambio ahora no. Raro es que se queden en la casa. Yo miro que si hay más complicación que antes. Y también hay otro cambio más. Porqué? Porque ya todas las cosas están esterilizadas. Ya todo limpio. Ya uno trabaja con guantes. Ya una ya trabaja con pinza, con cinta garcilla, con gasa. Y con toallas con sábanas. Pero que lamentablemente yo si es un poco duro, porque yo no tengo toalla, yo no tengo sábanas. Ya se me terminaron y yo no puedo comprar más sabanas, más toallas. Porqué? Porque hay personas que no me pagan. No me pagan. Entonces como voy a comprar mis cosas. Ya no tengo todos. Tengo que comprar. Yo uso cuatro pares (de guantes) por parto. No es el mismo. No es el mismo para levantar el bebé, ni es el mismo para cortar el cordón. Es un poquito difícil. Ya está muy duro. No hay dinero para comprar. (…)

Mis guantes que estoy utilizando ahora, es una estudiante que tuvo yo. Ella me compró. Ella me mandó unos guantes. Para mi es una ventaja, pues, porque me ayuda mucho.

De todas maneras yo sigo adelante. Hasta donde yo pueda. Porque en la capacitación nos dijeron que hasta los setenta años, nada más, vamos a trabajar. Porqué? Es una responsabilidad. Porque ya somos viejos. Ya no mucho miramos. Pero yo de mi parte, mientras que yo estoy buena, sigo trabajando.

El 17. de enero voy a cumplir los 63 años. Falta todavía.

Y también tal vez me siento triste. Porque cuando voy a dejar mi trabajo. Porque uno ya esta acostumbrado. Pero también ver la edad. Porque a veces que ya no hay fuerza para atender. Porque los bebés quieren mucho cuidado. Para ver que no se ahogan. Que no mueran. (…)

 

 

 

Lena

Lena is German-born. She enjoys studying languages and traveling.

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